La semana pasada se publico el “Libro blanco IAB-AIMC de medición de audiencias digitales”. Que de qué se trata, pues de un decálogo de buenas prácticas a la hora de hacer medición de las audiencias en los medios digitales. Es aún algo más, es el intento de poder unificar criterios y que todos los interesados en el mercado usen la misma moneda de cambio o el mismo lenguaje a la hora de entablar una conversación: publicistas, medios, planners, analistas, marketeros, . . .

Las recomendaciones de este “libro blanco” se guían por los principios de: consenso entre las partes, solvencia y viabilidad técnica (difícil de alcanzar este punto ante los diferentes métodos y medios utilizados por las distintas herramientas de medición), transparencia, adaptación al mercado nacional, útil para el mercado publicitario y unicidad (que como con los papeles de colores, todos acepten un mismo valor consensuado).

El objetivo que se han planteado es tanto la cuantificación de los individuos como la identificación de sus comportamientos en los medios digitales. Para ello, es necesaria la identificación de un buen censo y garantizar la representatividad de la muestra para poder inferir datos básicos como: la cobertura del medio, el tiempo de consumo y su audiencia media. Estos datos se encontrarían en un doble eje. El primero sería un eje vertical de análisis de los contenidos y un segundo eje temporal que reflejaría la secuencia cronológica de consumo de estos contenidos.

El “Libro blanco de medición de audiencias digitales” propone la denominación de “Vista” como la unidad mínima de contenido que se pueda consumir caminando más allá de la típica página vista. Según se explica en el propio documento: “una página en la que se muestra una noticia (texto y fotos) y un vídeo. …, mediremos una página vista que estará compuesta por dos VISTAS medibles: la página en sí y el vídeo”.

Para más información, puedes descargarte el documento desde la página del AIMC: Libro blanco IAB-AIMC de medición de audiencias digitales (pdf, 119Kb).

Nuestra única duda es:
¿por qué en la elaboración de este libro no ha participado ningún experto de medición web?