Uno de las formas más flexibles, rápidas y económicas de realizar encuestas es a través de Internet. Cada vez se utiliza más este método para conocer los gustos, opiniones y tendencias de los usuarios, siempre que dispongan de una conexión a Internet.

Existen miles de guías y consejos sobre cómo segmentar a nuestra audiencia, cómo diseñar la mejor encuesta, o cómo interpretar los resultados…pero, una vez completada nuestra encuesta, ¿cómo de fiables son estos resultados? ¿Tenemos una muestra adecuada y suficiente de respuestas para afirmar que nuestras conclusiones son válidas?

Para responder a estas preguntas, es fundamental conocer dos conceptos clave: el intervalo de confianza y el nivel de confianza.

El intervalo de confianza define el “abanico” dentro del cual son fiables las respuestas obtenidas. Por ejemplo, para un intervalo de confianza de 3, si el 37% de los usuarios que han contestado a una pregunta ha elegido una respuesta determinada, podemos tener la certeza de que si hubiéramos preguntado la misma pregunta a la totalidad de la población relevante, entre un 34% (37-3) y un 40% (37+3) de la misma habría elegido esa misma respuesta.

Esta certeza viene determinada por el nivel de confianza, que nos dice lo seguros que podemos estar. Un nivel de confianza del 99% indica que tenemos un 99% de certeza que las respuestas de nuestra audiencia estarán dentro del intervalo de confianza definido. Es decir, aplicándolo al ejemplo anterior, tendríamos un 99% de seguridad que entre el 34% y el 40% de la totalidad de la población relevante habría elegido la respuesta indicada.

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Por regla general, se considera aceptable un nivel de confianza del 95%. Aunque normalmente se considera aceptable un intervalo de confianza del 5%, cuando el volumen de las respuestas se distribuye uniformemente entre 2 o más de ellas, podríamos necesitar reducir notablemente el % para poder llegar a alguna conclusión.

Por otra parte, cuanto mayor sea el tamaño de nuestra muestra, más seguridad tendremos que sus respuestas reflejen verdaderamente a las de la totalidad de la población relevante, aunque esta relación no es lineal. A partir de un volumen determinado de la muestra, ésta será lo suficientemente grande para representar a toda la población, sea cual sea su tamaño.

Un factor a recordar cuando lancemos nuestra encuesta online es la cantidad de respuestas abiertas que hemos incluido en ella. Es importante tener en cuenta que, por regla general, las respuestas abiertas deben ser analizadas “manualmente”, y un volumen considerable de respuestas conllevará una carga de trabajo proporcionalmente elevada. Por tanto, no es necesario recoger más respuestas de las necesarias (salvo que dispongamos de tiempo de sobra para revisar todas las respuestas), y se recomienda cerrar la encuesta cuando hayamos alcanzado un número suficiente de ellas. De lo contrario podríamos desanimarnos a estudiar detenidamente estas respuestas, que muchas veces valen su peso en oro y pueden suponer el “feedback” más importante de los encuestados.

Existen muchas herramientas de cálculo de muestras, niveles e intervalos de confianza. Por ejemplo, The Survey System ofrece una calculadora muy útil para incrementar tu nivel de confianza respecto a tu muestra de encuestados